HANOI SANCHEZ PANIAGUA, nació en Yabonico, comunidad de Las Matas de Farfán, Provincia San Juan. Hija de los munícipes Flérida Paniagua (Doña Fella) y Alcibíades Sánchez, quienes procrearon 17 hijos, 10 varones y 7 hembras. Fue, la décimoquinta de esa numerosa prole donde, bajo los principios y enseñanzas de la unidad familiar dictados por los padres, floreció todo tipo de hombres y mujeres preparados para la vida:

Ingenieros, agrónomos, arquitectos, médicos, profesores, deportistas, agricultores, costureras, estilistas de belleza.

Sus primeros estudios transcurrieron en la Escuela Primaria Para Hembras “Mercedes Consuelo Matos” y en el Liceo Secundario “Pedro Henríquez Ureña”. Ya, desde el último año del bachillerato, empezaba a destacarse entre sus compañeros, como “líder estudiantil”. Estudió para la fecha danza y teatro, bajo la conducción de la meritoria y destacada feminista Profesora y pianista Monina Cámpora, cuyo nombre enaltece el Palacio de Bellas Artes, sanjuanero. Allí, precisamente empieza su labor social como profesora de Bellas Artes, a la edad de 14 años, a la que agregaría en sus actividades diversas, la de peluquería y costura.

En 1980, es premiada por los Clubes Rotarios como la “Joven más destacada del Año”, preámbulo de su entrada a la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde se costearía sus propios estudios ofreciendo servicios de peluquería a domicilio. Su destreza y talento se destacan cuando apenas en el séptimo semestre de la carrera profesional, realiza su primera obra arquitectónica: La Plaza General José María Cabral, en la histórica Sabana de Santomé. Una vez graduada, regresa a su ciudad de origen y diseña y construye: El Cuerpo de Bomberos, el Colegio “La Unión” y la Remodelación de la fachada del Colegio Padre Guido Gildea, sin cobrar honorarios profesionales por ninguna de estas obras.

Para la época, surge otro premio: “Profesional del Año”. Su conciencia social y académica la llevan a la realización de hechos concretos: Plaza Profesor Juan Bosch, Plaza de los Desorientados, Plaza Anacaona, Plaza Caonabo Libre, Plaza Orlando Martinez, Plaza Comercial y Cultural San Juan, Pabellón de Judo del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, de San Juan, tomado luego como modelo, para su repetición en otras comunidades. Todas estas creaciones han llevado al epónimo de San Juan de la Maguana como “Ciudad de las Plazas”, dando a su creadora una aureola especial, que la ha proyectado como munícipe distinguida entre los demás hombres y mujeres de la provincia.

Cabe destacar en la biografia avasallante de esta enérgica mujer sureña, el haber sido una de las mentes pioneras en la concepción y construcción del proyecto público tal vez más impactante en la sociedad sanjuanera en su proceso de modernización continuo, desde que en el siglo pasado Wenceslao Ramírez Roa, concibiera su “regola” desde Juan Herrera hasta la aparición del Canal José Joaquín Puello, para regar y poner a producir todo tipo de granos a la fértil tierra sanjuanera, que le granjeara el calificativo justiciero de “Granero del Sur”. Nos referimos a la obra social más grandilocuente en el desarrollo sanjuanero: El Centro Universitario Regional Oeste –CURO-UASD-, extensión provincial de nuestra propia Alma Máter, la Universidad Autónoma de Santo Domingo, universidad del pueblo. El nombre de nuestra “petit-grand femme”, se inscribió en la historia de este acontecimiento, en donde lidera a todos los profesionales de la ingeniería y arquitectura sanjuaneros, que participaron en la construcción de su propio patrimonio.

Su vida profesional fructífera, la ha sabido combinar con su rol político-social, que como sabemos desde Platón y Aristóteles, filósofos griegos clásicos, dan al hombre una naturaleza política u “homo-politicus” que reside en nuestro ser. Esta condición la llevó al Gobierno local de la ciudad, otorgándole la distinción de Alcaldesa, primera sanjuanera en obtener este galardón, tradicionalmente usufructuado por los hombres de modo arbitrario. Su decisión inclaudicable hizo trizas este prejuicio e injusticia de género, a tal extremo que ha sido por dos veces consecutiva, la máxima autoridad municipal.

Y hay que consignar en la biografia de esta mujer, nuestra “petit-grand femme”, que su dinamismo y capacidad de trabajo, la llevaron a ser reconocida, más bien a su gestión, por la oportuna y atinada administración de su incumbencia, con el otorgamiento del “Premio Juan Pablo Duarte” de la Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU), al Ayuntamiento de San Juan de la Maguana, entre 158 ayuntamientos del país. Otros premios se han agregado a éste, que no ha sido el único.

Su pensamiento tiende siempre hacia su “patria chica”. En este sentido sostiene que, San Juan, como provincia, tiene muchos méritos escritos en la Historia. Que en ninguna provincia del país, se habla más ni se siente más que en San Juan, el tema de nuestra cultura indigenista, de Anacaona, Caonabo y su gente. Ni hay tierra del país que sienta más como suyo, como algo que le pertenece, a Francisco Sánchez del Rosario.

A propósito, los trabajos de remodelación de la Catedral San Juan Bautista y del Parque SANCHEZ, ordenados y dirigidos por esta mujer multifacética y multidinámica en Abril de 1998, dio al traste con el descubrimiento de los restos de los amigos de Sánchez, en la parte noroeste de esta plaza pública central. Dos hechos se desprendieron de esta acción. Colocó a la Catedral San Juan Bautista, como ícono obligado de las rutas turísticas locales; por otra parte, removió la Historia nacional, trayendo como consecuencia que el Cementerio Municipal se convirtiera en una extensión del Altar de la Patria, en donde descansan eternamente los “amigos de martirologio” de Francisco Sánchez del Rosario, vueltos de regreso a San Juan, por una alta comisión de historiadores y académicos de las Fuerzas Armadas Dominicanas.

De modo que, en el desarrollo urbanístico de la ciudad, en su creciente turismo interno, en la propagación de nuestra cultura indigenista taina, en la consolidación de las patronales y fiestas navideñas, en la atracción de los sanjuaneros ausentes, carcomidos de nostalgias, recuerdos y sueños, y en la insistente valoración de nuestros héroes y mártires por una verdadera Democracia y felicidad popular, que encarnaron hombres como SANCHEZ, fiel discípulo de Duarte, , está el espíritu incansable de Hanoi Sánchez, cuyo apellido la obliga a engrandecer la Patria, la “chica” y la “Grande Patria nuestra”. Patria de todos.